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El ultrasonido es una prueba que se puede hacer para ayudar a los veterinarios a diagnosticar ciertas condiciones en los gatos. Utiliza una máquina para enviar ondas de sonido de alta frecuencia a través del cuerpo del gato. La forma en que las diferentes estructuras del cuerpo absorben y reflejan las ondas sonoras se traduce en una imagen que puede ser estudiada por el veterinario.

¿Qué estructuras del cuerpo felino puede ayudar a examinar el ultrasonido?

En los gatos, el ultrasonido se usa a menudo para:

  • Diagnóstico de embarazo y conteo de gatitos.
  • Mirando el corazón (este tipo de ultrasonido se llama ecocardiografía)
  • Evaluación de problemas renales y hepáticos
  • Diagnóstico de afecciones de la vejiga
  • Guiar la colocación de una aguja en una estructura abdominal para obtener muestras de aspiración con aguja fina o para obtener una muestra de orina directamente de la vejiga

Los huesos y el aire detienen las ondas de ultrasonido, por lo que los pulmones, el cerebro y la médula espinal generalmente no se pueden examinar con esta tecnología.

¿Cómo se realiza un ultrasonido en un gato?

Cuando se realiza una ecografía en un gato, el gatito generalmente se sujeta suavemente sobre una mesa. Se rasura el área que necesita ultrasonido y se coloca sobre la piel un gel especial que mejora la transmisión de las ondas sonoras. Luego, la sonda de ultrasonido se manipula en diferentes ángulos para obtener las imágenes que el veterinario necesita evaluar.

A veces se requiere anestesia para mantener al paciente lo suficientemente quieto para que se realice la ecografía. Este es especialmente el caso si el gato tiene dolor, es agresivo o si es necesario obtener muestras de las estructuras internas durante la ecografía.

Las imágenes de ultrasonido a veces se evalúan en el momento del procedimiento, pero otras veces se registran y se envían a un especialista para su evaluación. Cuando este último es el caso, se puede esperar un informe en varios días a una semana.

La ecografía se considera un procedimiento seguro y no invasivo en gatos. Los únicos efectos secundarios negativos potenciales serían los asociados con la anestesia si es necesaria o los pequeños riesgos de sangrado o infección si se realiza una aspiración o biopsia guiada por ultrasonido.